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¿CREES EN JESÚS?
JUAN 3: 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.
Escuchamos a muchas personas que dicen creer en Jesús y tener fe en El, conocerlo y vivir para El, pero de alguna manera notamos que su vida no es coherente con lo que profesan, muchas veces hemos leído, escuchado y nos han compartido este mensaje, pero en realidad no entendemos lo que Dios nos quiere decir con esto.
Muchas veces he escuchado a hombres decir: yo soy un buen esposo, y le pregunto porque tiene certeza de eso, y nos contesta “lo creo así”, lastimosamente el mismo a confesado ser: infiel, fornicario, inmoral; también su esposa demuestra ser humillada e incluso golpeada, de esta manera podemos concluir que es un mentiroso, que lo que dice no es coherente con lo que hace. Otro ejemplo es una persona que por desgracia ha caído en el vicio de las drogas, solamente cuando ya no viva una vida sumida en esas cosas, no podrá decir que es un ex vicioso; de esta manera podemos decir que ocurre lo mismo en el campo espiritual, solo cuando nuestra vida lleva fruto del espíritu, es cuando verdaderamente creemos en Jesús. MATEO 7: 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?
Cuando estudiamos la hermosa Palabra de Dios y las impactantes historias que se desarrollan a través de ellas, encontramos vidas ejemplares, modelos de hombres de Dios, verdaderos testimonios de ser un creyente, por ejemplo el Apóstol Juan “el discípulo amado” se necesitaba tener una buena relación y comunión con el Señor Jesús, para poder autocalificarse de esa manera.
Teniendo en cuenta que Juan escribió el evangelio que lleva su nombre, tres hermosas cartas a las iglesias y el libro del Apocalipsis, a través de su primera carta en su primer capitulo, pretendo exponer tres áreas de nuestra vida que necesariamente deben ser afectadas, si verdaderamente creemos en Cristo y tenemos comunión con El.
Andar en luz – 1 JUAN 1: 6 Si decimos que tenemos comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. Y esto es fácil de entender, antes de recibir a Cristo como Señor, andábamos en tinieblas, pecábamos y hacíamos lo malo delante de Dios y ni siquiera sentíamos culpa, tropezábamos y tropezábamos y no entendíamos que estábamos sin la luz de Dios, un ejemplo de esto es un hombre que vivía muy retirado de la ciudad con su madre, era una zona rural y no tenían servicios públicos (Luz eléctrica, agua, teléfono, baño), este joven llegaba de su trabajo en las noches con mucha sed y le tocaba entrar a tientas por que no se veía nada porque a esa hora la vela ya se había acabado, apenas llegaba su mama desde su cama le decía que en el piso en una olla le dejaba agua para tomar; un buen día la empresa de luz eléctrica había logrado llevar las redes hasta ese sector y en esta casa ahora había iluminación, el joven entro como siempre y por la costumbre se dirigió mecánicamente al lugar donde estaba el recipiente con agua y con gran sorpresa se dio cuenta que lo que había tomado todas esas veces era orines de su mama, que ella por no salir al bosque a realizar sus necesidades, lo hacia en una ollita que dejaba junto a su cuarto. Para mi es una manera practica de definir la luz de Dios, permitir que la verdad de Dios alumbre nuestra vida y permita ver cuan alejados estamos de El y cuanta tiniebla hay a nuestro alrededor, que sean alumbradas nuestras acciones para ver todos nuestros errores. MATEO 4: 16 El pueblo que moraba en tinieblas vio una gran luz. A los que moraban en región y sombra de muerte, la luz les amaneció.
Comunión con los demás – 1 JUAN 1: 7 Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado. Muchas veces he escuchado personas decir que creen en Dios y Cristo, pero que no tienen nada que ver con una congregación Cristiana, incluso muchas veces he sentido el repudio de personas así, al saber que soy cristiano, y me dicen “yo creo a mi manera”, también es muy común hoy en día en las iglesias evangélicas la falta de unidad, las malas relaciones entre hermanos, la falta de tolerancia, olvidando la recomendación del apóstol Pablo “soportándonos unos a otros”, las habladurías, los chismes, entre otras cosas que lastimosamente ocurren en los grupos cristianos.
Sinceridad - 1 JUAN 1: 10 Pero si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. El inicio de la vida cristiana es reconocer nuestros pecados y así mismo en cada momento de nuestra vida “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. ¿Cómo podríamos cambiar y alejarnos del pecado, si creemos que no somos pecadores?, en muchas ocasiones escucho personas que dicen “pero yo no he sido tan pecador”, “los cristianos ahora se aferran a Dios porque antes eran una porquería de personas”, “yo cometo pecados pero no tan grandes”.
La única manera para poder ser cambiados y renovados, es permitir que la verdad de Dios nos refleje nuestra vida pecadora, que entendamos que estamos destituidos de la gloria de Dios por causa de nuestros pecados, que Cristo murió en una cruz para cumplir toda Justicia y pagar el precio por nuestra desobediencia, tener en cuenta que necesitamos un salvador, porque por nuestras fallas y pecados delante de Dios, merecemos un castigo y la separación eterna de Dios, entender que Dios nos amó de tan grande manera que entrego a su único hijo, para ser molido en un madero, Dios mismo descargo toda la ira que merecíamos nosotros los pecadores, para a través de Cristo hacernos justos y limpiarnos del pecado, que por las heridas de Jesús fuimos nosotros sanados y que al tercer día por el poder Dios, Cristo se levanto de entre los muertos, venciendo así la muerte y dándonos una esperanza de vida eterna.
Hoy es el día, acepta a Cristo como el Señor y salvador, confiesa que Cristo es el hijo de Dios y el único que puede llevarte de nuevo al Padre, arrepiéntete de tu vida pecadora y vive una vida nueva agradando a Dios y apartándote del mal.
DIOS NOS AMA.