Llega marzo, y es inevitable caminar por las calles sin oler aquel típico aroma que mezcla pescado, huevos y vinagre, expeliendo de algún joven con ropa cortada y pelos tijereteados; el escenario no tiene otra explicación: el retorno a la universidad se ha concretado y, junto con eso, los mechones asechan la mayoría de las esquinas en busca de alguna moneda para recuperar sus pertenencias. ¿Sana tradición? ¿Excesiva? ¿Bienvenidas que bordean la humillación?

Como es tradición en nuestro país, son miles los jóvenes que cada año deben soportar que sus antecesores les den una “bienvenida” nada de cálida. Es por esta razón que algunas federaciones estudiantiles se han puesto las pilas con esta situación, aborreciéndolas completamente e intentando hacer alguna modificación para cambiar las celebraciones de ingreso a los novatos.

Camila Vallejos, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), declaró a un importante diario nacional que “hemos tratado de promover ‘mechoneos’ creativos que no humillen al estudiante, es algo tradicional, pero han habido casos extremos que ya no podemos seguir tolerando”.

Las federaciones estudiantiles tienen más que claro que intentar detener el entusiasmo de los alumnos que, años atrás sufrieron el mismo recibimiento y, evidentemente, ahora se sienten con el derecho de decir “ahora nos toca a nosotros”, es bastante imposible. Por esta razón, algunos han intentado realizar otro tipo de actividades, con el fin de evitar que un momento tan importante, como el ingreso a la educación superior, se transforme en un mal recuerdo.

La Universidad Adolfo Ibáñez, por ejemplo, ha realizado durante esta semana diversas actividades sociales en la comuna de Peñalolén, con el fin de lograr una integración más sana entre alumnos nuevos y antiguos, y sin enfrentarlos a situaciones estresantes.

Desde la misma perspectiva, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Usach, Camilo Ballesteros, explicó que ellos se encuentran trabajando en la realización de una campaña para evitar este tipo de excesos: “tenemos toda la semana programada con actividades culturales, deportivas de distinta índole y una fuerte campaña para que los centros de alumnos eliminen completamente las actividades que sean violentas”.

A ustedes ¿Qué les parece esta situación? ¿Les gusta el mechoneo, tal y como se da en nuestro país? ¿Te gustaría que fuera de otra forma? ¿Ideas?