El tema es antiguo, pero en los últimos tres años (desde el movimiento estudiantil y “primavera” de nuestro país) escuchamos más seguido el concepto e incluso se han creado campañas para llegar a una nueva Constitución de Chile.

La noción de qué es una Asamblea Constituyente y cómo se elige son vagas en nuestra sociedad, aunque lo escuchemos a diario y sea una constante en las preguntas a los candidatos presidenciales.

La creciente petición de una nueva Carta Magna a través de este método no es extraña, algunos de los candidatos a Presidentes han propuesto utilizarlo y así cambiar – a petición de la ciudadanía – lo que consideran fallido en nuestra legislación. Recordemos que nuestra actual Constitución fue aprobada bajo un plebiscito el 11 de septiembre de 1980, durante el mandato de Augusto Pinochet.

Pero de la discusión podemos rescatar dos preguntas claves:

¿En qué consiste una Asamblea Constitucional?

En palabras simples, es un grupo de personas – no necesariamente representantes – que tienen como función redactar una nueva Constitución, así dar una nueva forma a la organización y base de nuestra sociedad. Estas personas son dotadas con pleno poder para someter a los cambios que sean necesarios los estatutos actuales y realizar cambios radicales.
Se utiliza esta instancia en casos de quiebre total de un orden político, es decir, golpes de estados, transiciones o crisis profundas que pueden afectar a una nación.

¿Cómo se llega a una Asamblea Constituyente?

Es la ciudadanía quien conduce a su país a la construcción de una Asamblea Constituyente, las raíces son necesariamente populares y del pueblo. Como explica la página del Movimiento por la Asamblea Constituyente: “Es tarea de todas y todos”.

Los pasos para llegar a ésta son simples: se debe llamar a plebiscito (para saber qué desea realmente la población), luego elegir a los asambleístas que conformarán la mesa a través de una elección y, finalmente, realizar una nueva votación para saber si la nueva Constitución es aceptada.

Con esas dos preguntas respondidas se puede entender más el debate que existe en la actualidad. Michelle Bachelet, ex mandataria y actual precandidata, encargó a un grupo de abogados estudiar las opciones de que lo anterior se lleve a cabo. Así también, José Antonio Gómez, Andrés Velasco o Marco Enríquez Ominami han hablado sobre el tema y han optado por la Asamblea Constituyente como un camino válido para democratizar la actual Carta Fundamental.

El tema ha sido clave durante los debates presidenciales, las propuestas y promesas que campañas que comienzan a inundar nuestros televisores y redes sociales. Las posturas e ideas sobre este tema están para quedarse.

Y tú, ¿Qué opinas? ¿Debemos cambiar la Constitución actual?