Nunca tuve muy claro hacia donde ir cuando salí del colegio…

¿Qué cuál es mi sueño de verdad? Poder vivir de la tierra, tener un camping y acoger a toda la gente que quiera venir a disfrutar de un momento entretenido que les pueda dar. ¿Qué necesito? Dinero y harto. ¿Cómo lo consigo? Difícil pregunta…
Cuando salí del colegio hace casi ocho años, siempre tuve un horizonte claro: Ser Ingeniero. Llegado el momento, rendí mi PSU y entré a estudiar Ingeniería Civil Mecánica en la Universidad Técnica Federico Santa María. Jamás me cuestioné mi futuro; mi entorno estaba lleno de ingenieros y como me gustaban los fierros y era bueno para las matemáticas entré a la carrera como por decantación.

Soy del norte, vivía en una burbuja, en un campamento minero donde poco se conoce de otras realidades, de lo distinto que puede ser cada persona y de un mundo entero de posibilidades que existen como meta para perseguir en la vida. Así como yo, muchos jóvenes simplemente ingresan a las carreras tradicionales intentando no “desordenar” su vida y seguir el curso de los parámetros que la sociedad convencional establece. Sin dudas antes de pensar en el qué dirán, debería haberme hecho estas preguntas antes de elegir qué estudiar. No importa qué, lo importante es ser feliz.

Paseando por los patios de la universidad ubicada en pleno Cerro Placeres de Valparaíso, me sentía amarrado, atado a una realidad que ya conocía y que ya no quería seguir conociendo. Quería explorar otros horizontes, vivir algo diferente. Eso sumado a una conocida inmadurez por la gran cantidad de jóvenes que desertan año a año de sus carreras, ya sea por motivos económicos o motivacionales, me fui a estudiar periodismo a la Universidad Católica.

Tras cuatro años, seguí sintiendo esas ataduras que no me agradaban para nada. En el camino descubrí que mi sueño no va por lo que estudio o qué dejo de estudiar, soy un vividor y eso lo llevo en la sangre no tengo mucho que hacer. Después de ocho años de perder el tiempo, volví prácticamente donde comencé a estudiar. Esta vez opté por Ingeniería en Minas en Inacap, lo conocido, pero que me da seguridad, el sistema deja a pocos cumplir lo que realmente quieren. Casos como este, por increíble que suene hay muchos. Es verdad, nunca tuve muy claro hacia donde ir cuando salí del colegio.

No soy el único en esta batalla, hay muchos casos similares…

Fernanda González, es otro caso parecido. Por allá por el año 2006 ingresó a estudiar Ingeniería Civil en la Universidad de Chile.

“Duré como dos semanas y me sentí acogotada, tenía que irme”.

Luego de un año sabático también llegó a la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica. Una vez dentro, se dio cuenta que la carrera no la llenaba en lo absoluto; fue ahí cuando descubrió la carrera de Dirección Audiovisual. “En verdad era harto más chora dirección que periodismo, pero cuando estaba a punto de terminar me di cuenta que no quiero vivir mi vida al tres y al cuatro ganando 400 lucas mensuales.” Una vez titulada entró a estudiar Ingeniería Comercial a la Universidad Adolfo Ibáñez.

¿Cuál era tu sueño Fernanda?


“Viajar y espero que esto me permita hacerlo”.


Loreto se atrevió: actriz, Instructora de Yoga y Reiki

¿Qué pasa en Chile que casos como el mío o el de Fernanda se repiten año tras año? Sólo puedo decir que es lamentable que en nuestro país no se fomente el desarrollo por las artes, los deportes o las carreras “poco usuales”. Los que se atreven son pocos y a veces les resulta. Loreto Oyarzún estudió Teatro en la Universidad de Chile: “Es una carrera que siempre quise, no sólo por el amor propio de encarnar otros personajes, sino por tratar de fomentar en el resto lo maravilloso de las artes corporales y lo enriquecedor de todo esto”, añade.

Loreto tuvo la suerte de contar con el apoyo de sus padres, pero una vez egresada de la carrera se dio cuenta que no podía quedarse sólo con el título de actriz: “Varios compañeros que egresaron antes que yo me dijeron que no podía quedarme sólo con lo que estudié. Había que complementarlo”. Por eso, una vez titulada y siguiendo esa pasión por las artes del cuerpo decidió realizar cursos de Reiki y Yoga.

Hoy hace clases de ambas ramas y además tiene su propia productora de teatro llamada Sujeto Viajante: “En Chile es tremendamente difícil surgir en este y otros rubros ligados al arte, no te pescan, cuesta mucho, pero con un poco de suerte he podido hacer lo que quiero desde 2009 y pretendo llevar esto a las personas que no tienen los medios como para conocer este rubro. Además de masificar quiero ayudar a que el arte en general llegue al corazón de las personas y como opción de vida para ellos. Ojalá todos tuvieran la capacidad de echar a volar la imaginación, la creatividad y saber aprovechar y disfrutar la esencia que a cada uno de nosotros nos completa como personas únicas”, finaliza.
¿Cuál era tu sueño Loreto?
“Poder conocer otras culturas, otros grupos de personas y siento que los estudios de Yoga, Reiki, Teatro y el de Danza Contemporánea que hago ahora me puede abrir muchas puertas afuera, espero”.

Chile crece y aspira a ser un país desarrollado, entonces ¿Por qué seguimos avalando solamente las carreras tradicionales?

Chile está creciendo hoy día a un promedio de un 5% anual, nos enriquecemos cada vez más, pero creo que el problema de fondo es que si no estudias lo que garantiza un sueldo digno no la vas a pasar bien.

Hay varios factores que invitan a seguir con la tradición académica en lugar de incursionar en hermosas carreras técnicas, artísticas o deportivas; aunque los números suelen decir otra cosa, pues hay carreras técnicas incluso mejor pagadas que algunas profesionales. Sin ir más lejos, como periodista el sueldo promedio al que podría aspirar, difícilmente sobrepasaría los 650 mil pesos; en cambio como ingeniero en minas o incluso mecánico en maquinaria pesada el piso salarial estaría en esos mismos 650 mil pesos. A veces veo películas norteamericanas y uno observa que un simple, pero digno eléctrico tiene un buen auto, una buena casa y se ve feliz. Al menos pleno.

El sistema chileno invita a seguir la tradición y eso lo avala la oferta académica universitaria: Cerca del 90% de las instituciones universitarias en Chile, poseen las carreras de Ingeniería Comercial, Derecho o Técnico Jurídico y Periodismo. Son carreras copadas, que si bien las dos primeras tienen buenas proyecciones a futuro, están menguando considerablemente la mano de obra calificada y talentosa en otras áreas.

Pero no todo es tan malo, según el Ministerio de Educación las matrículas en carreras técnicas aumentaron en este 2012 en un 17% y las proyecciones de estas carreras como Técnico eléctrico o Ingeniero en Minas, pueden llegar a tener un alza en sus sueldos de hasta un 80% al quinto año de egresado. Pero estas cifras, según mi punto de vista no hacen más que reafirmar que los jóvenes no están siguiendo sus sueños. Están siguiendo las carreras en donde hay futuro laboral y una fructífera rentabilidad económica. Sin ir más lejos, mi caso o el de Fernanda hablan bien de esto.

Creo, sin dudas que en este país se ha dejado pasar el factor felicidad en el desarrollo personal/profesional de los jóvenes y futuros actores de nuestra sociedad. La oferta académica y la inversión en nuevos rubros susceptibles de una gran explotación como la gastronomía o el turismo se están guiando únicamente por la demanda en el mundo laboral y no por ofrecer nuevos horizontes para una sociedad cada vez más segmentada y diferenciada.

Y tú ¿Eres quien soñabas ser o eres uno más que se sometió a lo que el país necesita?